Hola!

Les quiero contar que, a propósito del cumpleaños de mi mamá, nos fuimos a descansar a Punta Islita. De mi parte era la primera vez que andaba por esos rumbos costarricenses y he de admitir que he quedado completamente impresionada, no solamente por la zona, sino también por el hotel Punta Islita.

Este hotel que les comento, es un hotel relativamente antiguo y simple, y eso es lo que más me gustó; su belleza radica en lo simple, pero a la vez en lo difícil de lograr, como lo es hacer un lugar lejos de su casa, en donde uno encuentre un calor de hogar.

La energía del sitio y la gente que allí labora es increíble, la comida es deliciosa, y la paz que se puede respirar al estar sentada frente a la piscina viendo al horizonte, es algo que supera el poder describirlo con palabras.

Las habitaciones son muy cómodas, sencillas, limpias y lo más importante (para mí), el único ruido era el de la naturaleza que nos rodeaba completamente. Nuestra intención siempre fue descansar, sin embargo, nos topamos con la grata sorpresa que el hotel tenía muchas actividades, de las cuales hicimos varias.

Les cuento que hicimos canopy, cabalgata y el spa, que es una cosa salida de un cuento. Otra de las actividades de temporada es ver el desove de las tortugas en la noche, si no han visto este espectáculo de la naturaleza, solo les voy a decir, es algo que marcará su vida.

Les dejo algunas fotos y de paso los invito a pensar en unas vacaciones diferentes, les súper recomiendo este hotel y les prometo que no se van arrepentir.

 

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